Con profunda tristeza comunicamos el fallecimiento de Mirtha Baleztena de Salomone, Co-fundadora, junto con su esposo, Oscar Salomone, de la Fundación Rayuela para la Cultura y la Educación.

Se desempeñó en distintos ámbitos de la educación mendocina y últimamente estaba a cargo, como Directora General, de la Fundación, dentro de la cual se encuentra el IES PT-181 Rayuela. Mirtha ha sido reconocida en todos esos ámbitos por su gran vocación, su entrega total al maravilloso y misterioso quehacer educativo, teniendo como eje de su misión la promoción de la persona desde el vínculo y el aprendizaje.

Madre de siete hijos, abuela, bisabuela… tuvo para cada uno las sabias palabras, las que calan en el alma.


Para quienes tuvieron la oportunidad de compartir trocitos de vida con ella, saben de su gran calidad y calidez humana, más allá de su gran lucidez, sus permanentes iniciativas, proyectos y preocupaciones por la investigación para el crecimiento de la educación superior especialmente.

En medio de este dolor, llegan también las sanadoras muestras de afecto y reconocimiento para Mirtha en toda su grandeza y entrega.

¡Gracias Mirtha por tanto! ¡hasta siempre!

Equipo docente y coordinación de la Carrera de Profesorado de Educación Primaria



Mirtha querida, fuiste de esas personas de las que uno no puede ni siquiera concebir su ausencia, porque además de ser la gran matriarca de tu numerosa familia, eras un poco la “madre” de todos nosotros, que hoy nos sentimos un poquito huérfanos al tener que asumir tu partida. Hablar de tu trayectoria y logros llevaría mucho más tiempo y palabras de lo que soy capaz de expresar en este momento… Hoy elijo quedarme con el recuerdo de tu sonrisa de siempre, el cariño con el que me decías “flaco” cuando nos saludábamos, nuestras charlas interminables, tus expresiones tan divertidas al hablar, siempre franca y sin tapujos. La incomparable lucidez, espíritu, fortaleza y capacidad de trabajo que siempre admiré y la fuente de inspiración que fuiste no sólo para mí sino para tantos otros/as que tuvimos la gran suerte de conocerte.

Desde el momento que entré por primera vez en aquel Instituto Rayuela de la calle Godoy Cruz, me hiciste sentir que pertenecía a un lugar que ni siquiera conocía aún, pero que tenía calidez de hogar. Siempre voy a estar agradecido de la confianza que me otorgaste, que siempre me escuchaste y respetaste aún en los aspectos en los que tal vez no estábamos de acuerdo, pero que siempre lográbamos acercar posiciones, conciliar y entendernos, lo que para mí ha sido invaluable. De la sabiduría de tus palabras tan certeras y de tus consejos, que me dejaban siempre pensando. Nadie estaba preparado para despedirte, pero a pesar de la tristeza celebro tu gran paso por la vida, la trascendencia de tu obra y que continuarás viva en el recuerdo y en los corazones de todos nosotros. ¡Buen viaje, Mirtha! Hasta siempre…
Juan Pablo Puebla (Coordinador Carrera Prof. en Educación Primaria)